Laurito, inundaciones y despidos: fuertes definiciones desde Concepción del Uruguay. El secretario de Gobierno de Concepción del Uruguay analizó el escenario que atraviesa la ciudad y confirmó que el municipio mantiene un esquema de alerta y preparación ante una posible crecida del río. Explicó que, mientras no se alcance la alerta roja, la respuesta primaria queda bajo responsabilidad municipal, aunque ante una emergencia mayor se activa un protocolo que incorpora fuerzas nacionales como Gendarmería y Prefectura. El funcionario advirtió que, de acuerdo con las previsiones que manejan, la parte más fuerte de la creciente y sus consecuencias climáticas podría registrarse durante noviembre. También detalló que ya identificaron familias potencialmente afectadas en sectores como Villa Itapé, aunque aclaró que hasta el momento no fue necesario realizar evacuaciones. Otro de los ejes de la entrevista fue la situación de los trabajadores despedidos de Granja Tres Arroyos. El municipio ya realizó asistencia alimentaria y mantiene abierto el diálogo con los trabajadores. Sobre la posición de la empresa, explicó que se argumenta una merma en la actividad para aplicar el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, lo que implica una reducción del 50% de la indemnización correspondiente. En el plano político, el funcionario confirmó que José Eduardo Laurito es considerado dentro de su espacio como una alternativa para disputar la Gobernación de Entre Ríos en 2027. Aclaró que todavía deben darse distintas condiciones para que esa aspiración se transforme en una candidatura, pero sostuvo: “yo quiero que sea” y estimó que podría serlo. Respecto del escenario nacional y el armado del peronismo, aseguró que por ahora no tienen un posicionamiento definido respecto de espacios como el que impulsa Axel Kicillof. Además, defendió la continuidad de las PASO y consideró que las reuniones políticas actuales deberían estar enfocadas en la integración y la construcción colectiva, más que en definiciones anticipadas de candidaturas.
Primera mujer al frente del socialismo entrerriano: “Queremos tener voz propia y ser protagonistas”. Sofía Gan asumió la presidencia del Partido Socialista de Entre Ríos y se convirtió en la primera mujer en ocupar ese cargo en los 130 años de historia de la fuerza. Tras una elección interna que terminó en una lista de unidad, planteó como principal desafío recuperar protagonismo político, fortalecer la presencia territorial e incorporar nuevas voces. La nueva presidenta del socialismo entrerriano sostuvo que el cambio de autoridades debe marcar “el comienzo de una etapa de mayor presencia política del socialismo en Entre Ríos”. En ese sentido, remarcó la necesidad de recorrer la provincia, escuchar a los vecinos, generar espacios de participación y construir propuestas propias sobre los principales problemas que atraviesan a los entrerrianos. Reconoció que el socialismo perdió representación durante algunos períodos, especialmente cuando decidió competir en soledad, aunque destacó que en los últimos años logró recuperar espacios, juventud y representación institucional. Mencionó la presencia de un legislador, la conducción de la Federación Universitaria de Entre Ríos y la participación del partido en distintas ciudades y departamentos de la provincia. De cara a 2027, evitó anticipar alianzas electorales y señaló que el socialismo comenzó una ronda de reuniones con dirigentes de distintos partidos, entre ellos la UCR y el PRO. Aclaró que el objetivo inicial no es discutir candidaturas, sino “cómo ven la provincia, qué objetivos tienen como partido y dónde tienen realidad”. Sin embargo, Gan marcó un límite político: afirmó que el Partido Socialista no tiene posibilidades de construir con La Libertad Avanza. Fundamentó esa posición en las diferencias respecto de la defensa de la educación y la salud pública, la producción, el federalismo, los derechos y la protección de los sectores afectados por las políticas del Gobierno nacional. La dirigente también confirmó que el socialismo se considera “gran opositor al gobierno nacional”, aunque aclaró que la discusión sobre el escenario electoral de 2027 todavía no fue abordada formalmente dentro del partido y deberá ser definida oportunamente por el Congreso partidario. Respecto de la situación de Entre Ríos, Gan sostuvo que el socialismo forma parte de la construcción del gobierno provincial, pero remarcó que acompañar también implica “aportar, discutir y señalar lo que creemos que debe mejorar”. Entre las principales preocupaciones mencionó las deudas pendientes en educación y salud, además de la fuerte centralización de la provincia en Paraná. Finalmente, destacó que la caída de la coparticipación nacional también impacta sobre las cuentas provinciales y, en consecuencia, sobre los entrerrianos. No obstante, consideró que durante la actual gestión “se han logrado grandes cambios en la provincia, para mejor”, aunque insistió en que todavía quedan cuestiones pendientes que deberán ser abordadas.
La citricultura entrerriana vende hasta un 50% por debajo del costo y hay lotes sin cosechar. El presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, Pablo Molo, advirtió por la fuerte crisis que atraviesa el sector. Señaló que producir un kilo de mandarinas o naranjas cuesta entre $120 y $130, mientras que los productores llegan a venderlo entre $50 y $100. “Estamos produciendo a pérdida”, afirmó. La citricultura entrerriana atraviesa un escenario de fuerte preocupación debido a la caída de los mercados, el aumento de los costos y la dificultad para colocar la producción. Así lo describió Pablo Molo, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, quien aseguró que actualmente existen lotes que directamente no fueron cosechados porque los números no permiten afrontar los costos. El dirigente señaló que durante mayo, junio y julio la situación fue particularmente compleja y que esperan una mejora hacia fines de agosto y principios de septiembre, cuando comiencen a terminar algunas variedades de invierno. Uno de los principales problemas está relacionado con la diferencia entre el costo de producción y el precio que recibe el productor. Según explicó Molo, existen estudios que ubican actualmente el costo de producir un kilo de mandarinas o naranjas entre $120 y $130, mientras que los productores están vendiendo la fruta a valores que van desde $50, $60, $70 y $80 por kilo, llegando a unos $100 en las mejores variedades. “Estamos vendiendo un 40, un 50% menos del costo de producción”, afirmó. Y fue contundente al describir el escenario actual: “Hoy la citricultura estamos produciendo a pérdida”. “Esperemos que esto vaya mejorando y por lo menos vender las frutas al costo de producción, que es lo que necesitamos para salvarnos nosotros”, sostuvo. “Hay lotes sin cosechar, sin hacerle ningún tipo de tarea porque no han podido vender, no han podido juntar el efectivo para volver a reinvertirlo en la citricultura”, señaló. “Los insumos han aumentado en dólares, no aumentó el dólar, pero los insumos aumentaron en dólares. El combustible sigue aumentando, la energía eléctrica sigue aumentando”, enumeró. Por eso, consideró que una de las claves para recuperar competitividad es reducir los costos que pesan sobre la actividad. “Hace falta bajar un poco los costos: energía eléctrica, combustibles, cargas sociales. Es muy complicado para el productor seguir sosteniendo la actividad”, sostuvo. Consultado por el ingreso de productos provenientes del exterior, Sostuvo que actualmente la fruta cítrica importada no representa el principal inconveniente para los productores entrerrianos. A la problemática económica se suma la preocupación por las condiciones climáticas previstas para los próximos meses. “Los lotes cítricos a la costa, a la vera del lago, por ahí no podemos entrar a fertilizar, a pulverizar o a cosechar si hay mucha agua”, explicó. Además, señaló que el exceso de lluvias podría afectar directamente las tareas necesarias para preparar la próxima campaña. Mientras los productores esperan una mejora hacia fines de agosto y principios de septiembre, el objetivo inmediato, según planteó Molo, es recuperar al menos un precio que permita vender la producción al costo de producirla y sostener la actividad.